Querer a alguien puede llegar a muchas cosas: a que te
quieran de la misma manera que tú lo haces, a qué no te corresponda esa persona
que tú tanto quieres, a qué te rompan el corazón, a sufrir, gozar o incluso a
valorar. Hoy en día buscamos a alguien que nos complemente, que nos ayude en
las adversidades, que nos haga compañía, que nos escuche y que nos ame y cuando
eso ocurre muchas veces no lo valoramos y lo dejamos ir, o no lo valoran y
terminamos con el corazón partido. Es muy probable que en estos momentos
sientas un vacío, que puede dar lugar a la añoranza y la melancolía. Tras una
decepción, se vive un proceso de duelo que forma parte de la vivencia
terapéutica de curación emocional en la superación de una herida.
Podemos llegar a sentir incluso enfado por lo ocurrido, un
enfado que es una forma de negación de la propia realidad. Sin embargo, el
duelo se supera cuando nosotros asumimos nuestra propia responsabilidad en lo
ocurrido y aceptamos la historia tal y como ha sido. Puede darse un duelo patológico que muestra
una forma de tristeza insana. Es decir, la tristeza que vivimos en un desamor
(o amor fallido) es un sentimiento natural, sin embargo, es importante no
dramatizar este dolor. La tristeza del desamor puede derivar en una depresión
cuando nos posicionamos ante una situación como víctima. Cuando asociamos la
idea de la felicidad con el hecho de estar en pareja podemos sufrir de un modo
irracional ante la soledad.
¿Cómo superar un amor fallido? -La amistad resulta
terapéutica porque aporta compañía y consuelo para sanar las heridas del
corazón. -Puedes despedirte de esa persona por el respeto y la gratitud por el
tiempo compartido en común, pero sabiendo que este no es un buen momento para
ser amigos. La distancia es saludable para que tus sentimientos evolucionen.
Por esta razón, es recomendable evitar incluso el contacto a través de las
redes sociales. Este es un buen momento para reencontrarte contigo, para disfrutar
de tu propia compañía, mientras disfrutas de actividades sencillas y relajantes
como la lectura, el cine, la cocina o cualquier actividad que te guste y te
ayude a distraer tu mente.
-La práctica de deporte también es una rutina de salud para
superar el pensamiento negativo que con tanta frecuencia produce el desamor.
Querer a alguien que tú sabes que no puedes tener, o que hiciste de todo para
que esa persona esté contigo, y al fin y al cabo nada funcionó y terminaste con
una decepción, lleva a veces a la angustia, ira, tristeza y desprecio tanto por
ti como por la otra persona, porque sabes que sin importar qué, tú estabas
presente siempre, que hiciste de todo para que funcionara y no lo supo valorar.
Nos aferramos tanto a alguien que nos olvidamos de nuestro
exterior, de todo lo que el mundo tiene por ofrecernos, que hay más personas
allá afuera, que en una persona no se puede encontrar la paz, tranquilidad e
incluso la felicidad, eso te lo das tú mismo, tú tienes el poder y control de
hacer con tu vida lo que quieras, de hacer que tus pensamientos fluyan y
cambien, que no se aten a una persona que no movería un dedo por ti, no te
aferres al echo que “ese tipo de amor” nunca más lo encontrarás, y en realidad
no es así, probablemente no será de la misma manera, pero tú no sabes si mañana
encontrarás a alguien que daría la vida por ti, que te querrá tanto como tú te
quieres, porque ahí empieza la sanación, por el amor propio.
Ámate y verás que las cosas cambian, valórate para que nadie
te diga qué puedes o no puedes hacer o decir. No insistas en que te quieran,
llegará alguien que insistirá en quererte. Todo tiene su tiempo, el dolor es
temporal, las heridas sanan. Superar un desamor no significa olvidar el pasado,
sino integrar el ayer de un modo positivo en tu propia biografía.
Escrito por: Lucrecia Portela
Estudiante Psicología General
CUNIZAB







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